20 de abril de 2013
13 de abril de 2013
Volar
Mientras viajaba camino a casa pasamos por fuera de un lugar que tenía colgada una jaula de canarios al lado de su puerta. Tomó mi atención porque me hizo pensar que finalmente todos somos una especie de aves de distintos tipos ¿Por qué? Tenemos la capacidad de volar (quizás no literalmente hablando), de hacer lo que mueve nuestro corazón, de ir con nuestra mente a lugares donde físicamente nunca hemos estado presentes, de imaginar y dar los pasos iniciales que conlleva el vuelo, de alcanzar todo lo que nos proponemos abriendo nuestras alas y VOLANDO hasta ahí. Lamentablemente muchos tienen las alas heridas y duele emprender el vuelo o simplemente se torna imposible. Algunos tienen las plumas cortadas y el vuelo que pueden emprender no va más allá que un par de pasos y parece insensato seguir ilusionándose por más. Otros creen que el tiempo de volar ya ha pasado y se conforman con quedarse donde parece seguro por miedo a perder la estabilidad que se siente poner los pies sobre la tierra firme. Los mas desafortunados, como los canarios que observé, están encerrados, viendose limitados a lo que las rejas le muestran. La buena noticia para todos es que: las heridas se pueden curar. Las plumas vuelven a crecer y la potencialidad sigue estando ahí, intacta, sólo es necesario practicar y atreverse a hacerlo una vez más. Nunca es demasiado tarde para llegar, quizás algunas cosas solo requerían un poco mas de tiempo para de esta forma disfrutar mas al momento de estar ahí. Y las jaulas siempre tienen una puerta de entrada por lo que también la misma puerta debe servir de salida.
10 de abril de 2013
24 de marzo de 2013
¿Cómo olvidar sus besos? ¿Cómo olvidar la forma en que su mano tocaba suavemente mi cuerpo? ¿Cómo olvidar la manera en que me transportaba cada vez que fijaba su mirada en mi? ¿Cómo olvidarlo? ¿Cómo? Si alguien sabe cómo hacerlo quiero esa fórmula, porque aun me estremezco al pensar en nuestras noches juntos. Cada segundo vivido sigue fresco en mi memoria ... odio sentirme tan impotente frente a esos sentimientos ! Besos que parecían inventados para mi están guardados en un frasco que quisiera romper pero que no tengo las fuerzas para hacerlo. "Déjame" dijo suavemente, yo dejé que el hiciera lo que deseaba no tomando las precauciones de que esas palabras luego serían las que rondarían en mi cabeza por hacerme sentir en ese momento de una manera tan irreal .... y que ahora añoro con tristeza por no saber si las voy a escuchar de nuevo. Probablemente no se repita la ocasión, probablemente. No quiero volver a transportarme a una dimensión aparte por un par de días y que luego nos separe la realidad. Me golpee la realidad. No. Quiero pisar tierra firme por alguna vez en la vida. Quiero caminar de una mano segura, no de una que me dejará con el paso del tiempo. No quiero pensar en cada segundo como un paso mas lejos de él. Definitivamente no. No quiero volver a perder. No quiero nublar mi vista. Quiero que estén conmigo, quiero que me escuchen, quiero sentirme importante. Quiero olvidarlo. No quiero que me olvide. Lamentablemente aunque mi razón no quiera, a pesar del punto final recientemente puesto siempre lo estaré esperando en las paginas no escritas.
17 de marzo de 2013
Abrir los ojos
Despertar cada mañana con el sonar de la alarma. Cansada aún por el ajetreado día que ya pasó, pero convencida de una cosa muy simple: este sueño físico es el medio (único y por lo tanto mas complicado y desafiante) para cumplir con tu SUEÑO mayor ... ese para el que no necesitas cerrar los ojos para imaginarlo, ese que tiene un espacio reservado en tu corazón, ese que puede mover montañas invencibles, ese que logra poner el brillo en tus ojos para mirar el nuevo día.
Todo aquello por lo que uno se sacrifica y para lo que motivamos a nuestro espíritu para que realice una acción es complejo y lleno de obstáculos que nos hacen dudar de la real importancia que tiene para nosotros. Cada caída, cada rodilla herida, cada lágrima derramada deberían ser recordatorios en nuestra mente para que no olvidemos que si bien se puede perder una batalla, la guerra se debe seguir luchando porque aún no está perdida. No debemos ser ingenuos y pensar que todo es color de rosa, no. Al contrario, hay que idear estrategias y forjar las armaduras para defendernos en el campo de batalla. Pensar en el dolor que nos produce una decepción no nos hará seguir avanzando al lugar que anhelamos llegar. Los errores cometidos deben ser lecciones aprendidas. Nada de lo que vivamos puede ser en vano, de todo aprendemos, absorbiendo hasta la ultima gota de conocimiento, memorizando y practicando.
No siempre obtendremos lo que deseamos, pero no por eso vamos a bajar la guardia, cruzar los brazos, agachar la mirada y simplemente conformarnos y dejar de intentar. Muchas veces cuando creemos que no ganamos nada el destino estaba supliendo una necesidad que no supimos valorar.
Vencerse no es opción. Si queremos dejar una huella, aportar, cambiar, mejorar en algo el esfuerzo es lo único permitido. Personalmente, no quiero ser alguien más en este mundo. Sé que mi paso aquí es fugaz pero no quiero ser como una brisa de viento que se va sin dejar rastro. Por esto, agradezco a Dios por el lugar donde me tiene parada. El futuro puede ser incierto, pero está en mis manos tomar las riendas de él y me estimula pensar en lo que viene preparado para mi. El camino siempre será cuesta arriba, ningún milagro me transportará hacia la cima pero sé que cada paso dado es uno menos para encontrar el refugio que se encuentra ahí, dónde podré mirar hacia atrás y dónde el sol me mostrará lo que viene por delante y lo que puedo lograr.
En resumen, por todo lo dicho y mucho más es que al sonar la alarma en la mañana una sonrisa cruza mi rostro ... estoy un día mas cerca de hacer realidad mis sueños.
7 de febrero de 2013
Ir a la fuente, a la esencia de ti. Retroceder un par de pasos y vislumbrar lo que en un momento fue una parte imprescindible tuya ... algo así como una pieza de el rompecabezas que se llama vida.
Las hojas de los árboles parecían más alegres en ese otoño, y la lluvia del invierno solía ser el agua que limpiaba las heridas. Algo aconteció con el canto de las aves que anuncian la llegada de las flores adornando el jardín.
Viajando mes a mes, parece que el camino se hacía cuesta abajo y la única forma de salvar el día de la caída inminente era aprender la mejor forma de aterrizar y así hacerte el menor daño posible.
Quería ser amiga del viento para que me dejara avanzar más rápido a tierra segura. Quería hablarle al Sol para que no me dañara la vista. Todo resultó en un total desastre porque a la naturaleza no se puede manipular y tampoco no podía evitar la tormenta que se avecinaba solo refugiándome en mi hogar. Era algo que debía asumir y enfrentarlo.
Es duro admitir que perderás a alguien que un día compartió tus locuras, compartió tus sueños, planificaron cosas a futuro, que creías que tus hijos conocerían como su tía y querías que sus propios hijos fueran amigos con los tuyos ... que estaría ahí para envejecer , que estaría ahí para siempre.
Es cierto que el camino compartido no fue fácil, siempre hubieron altibajos, siempre hubieron peleas, pero también siempre ganaba el cariño a pesar de las diferencias.
El cielo venía cambiando su color hace tiempo. Las nubes negras ya lo cubrían por completo. El día llegó y la lluvia cubrió todo lo que debía cubrir ... cayeron las terrazas que mantenían la casa a salvo de la inundación.
Todo había cambiado. Sus ojos ya no me miraban de la misma forma y yo no me podía ver reflejada así en ellos. Decisión complicada pero necesaria. A veces es necesario tomar rumbos contrarios para poder seguir avanzando y no quedarse estancado en un lugar que solo trae desventuras. Todo acontece por algo. Quizás cumplimos con la parte de la enseñanza mutua. Los recuerdos quedarán guardado para siempre, sobretodo los buenos.
Aún es difícil verte por la calle y que no reciba un saludo de tu parte. Probablemente ya ni pienses en mi, pero deberías saber que en mi corazón siempre tendrás un lugar y que continuamente estoy preocupada por ti porque sé que vives la vida sin pensar las consecuencias.
Espero haber aportado algo en ti. Estoy segura que habernos alejado fue la mejor resolución que pudimos tomar para así no prolongar el dolor de lo que no se podía evitar y no dañarnos más. Alejarnos mucho antes hubiese sido más sabio pero nos gusta tentar al destino y con Dios no se juega a los dados. Siempre pasa lo que debe pasar. Así será. Así fue. Así lo entiendo ahora.
Aún es difícil verte por la calle y que no reciba un saludo de tu parte. Probablemente ya ni pienses en mi, pero deberías saber que en mi corazón siempre tendrás un lugar y que continuamente estoy preocupada por ti porque sé que vives la vida sin pensar las consecuencias.
Espero haber aportado algo en ti. Estoy segura que habernos alejado fue la mejor resolución que pudimos tomar para así no prolongar el dolor de lo que no se podía evitar y no dañarnos más. Alejarnos mucho antes hubiese sido más sabio pero nos gusta tentar al destino y con Dios no se juega a los dados. Siempre pasa lo que debe pasar. Así será. Así fue. Así lo entiendo ahora.
24 de enero de 2013
Lección Isla n°1
Don Clemente
Muchas de las historias que
escuché en la Isla quedarán en mi memoria para siempre. La de don Clemente es
una de ellas.
Hay momentos en la vida en que
pensamos que nuestro dolor es el mayor que se puede tener y que no hay nada más
allá de lo que nuestros ojos logran ver. Cuando eso sucede es bueno movernos de
nuestros cómodos asientos y ver más allá de nuestros hombros. Observar en
realidad como el mundo avanza y arrastra a todos con él. Detenerse en el
movimiento constante que éste acarrea es difícil, pero necesario. Debemos querer, cuidar al prójimo tal cual
como lo hizo el samaritano de la conocida parábola al detenerse al lado de la
ruta para prestar una mano amiga. Es fácil arreglar el mundo con palabras más
es en las acciones donde se hace logra el cambio.
Don Clemente, hombre de manos
trabajadoras, mirada fatigada quizás hasta por sus propias vivencias, corazón
bondadoso. Llegó hacia a mi por una simple consulta, me comenzó a relatar su
vida porque a él “le gustaba hablar” y a mi también me agradaba ser su oído
atento. Es un trotamundos, probablemente de joven estaba lleno de sueños y
ambiciones. Ha conocido norte y sur, y hace ya años se estableció aquí en la
isla. Dice que no se escapó de nadie, como “prueba” de eso me muestra su carné
de identidad y me recalca que sus papeles están limpios. Lo miró y doy certeza
de lo que me dice. Hasta el día de hoy trabaja en lo que puede (y lo que su
condición física le permite) porque como él me dijo “debe parar la olla”. La
vida suele ser injusta para las personas que no han recibido educación y les
obliga a explotar su cuerpo para sobrevivir. A medida que me va contando sus
historias, sus ojos se llenan de lágrimas, es difícil ver como una persona que
hace unos minutos era un desconocido se quiebra ante ti. Actualmente no tiene
compañía, su esposa murió hace 8 años y jamás me mencionó si tuvo hijos. Se
disculpa conmigo por no haber venido el día anterior pero le habían entrado a
robar. Logro apreciar un cambio en su expresión, era de sufrimiento. La gente en la isla debe saber que vive solo,
y además de su condición física que le imposibilita tener alguna reacción a
defender lo que es suyo, porque “una vez que se acuesta no puede moverse hasta
la mañana”. Me muestra su problema. Debo admitir que al verlo quedé impactada.
Me pregunté cómo podía soportar ese dolor. Me sentí incapaz de ayudarlo. Sólo
pude darle unos simples consejos, pero él me devolvió una dulce mirada y ésta fue
una de las que más han llenado mi corazón,
luego esbozó un “gracias señorita”. Desde ese minuto, mi tarde ya no fue
la misma.
Tomarnos el tiempo de escuchar es
una de las lecciones que don Clemente me enseñó y espero no olvidar y siempre
ponerla en práctica.
Desearía que todos tuvieran un
don Clemente que los sacuda y los haga reaccionar sobre lo egoístas que somos
con lo que poseemos. En este caso fue algo tan sencillo como ESCUCHAR. Si cada
uno de nosotros aportara un granito de arena … el mundo ya no sería un lugar
tan solitario para nadie. Estoy segura que eso haría una DIFERENCIA.
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